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Un tal
Julio
Suele suceder que los
cronopios más sensibles adviertan el advenimiento de uno de sus congéneres
por medio de diversas sensaciones físicas, o “pequeños brillos internos”,
como ellos los llaman. Los síntomas pueden ser varios: desde un ligero
cosquilleo en la palma de la mano izquierda hasta un bruto zumbido craneal
que les hace imposible, durante horas, fijar la concentración. De todas
maneras, el mundo estaba tan convulsionado aquel 26 de agosto que es muy
posible que hasta el más sensible de todos los cronopios sensibles haya
confundido estas sutiles sensaciones con un simple malestar estomacal o una
jaqueca, lo que no hace menos importante nuestro acontecimiento. Una nueva
alma terminaba de gestarse y era expulsada a la vida y, en teoría, también a
la muerte, aunque en algunos casos hay espíritus que son como rayos que no
cesan, e insuflan vida a generaciones.
Hay hombres que crecen y otros
que sólo envejecen, pero son muy pocos los que siguen creciendo aun después
de haber abandonado su cuerpo, un cuerpo enorme en nuestro caso.
Aquel 26 de agosto de 1914 un
tal Julio nacía, quiso el azar, en Bruselas.
Damián Vives
Este 26 de agosto se cumplen
noventa años del nacimiento de Julio Cortázar. Abanico de la Biblioteca
Nacional decidió homenajearlo editando una parte de los manuscritos que
conforman el Cuaderno de bitácora, adquiridos por la Biblioteca
Nacional en el año 2000.
Los
pre-textos de Rayuela
Se ha dado la
circunstancia de que Julio Cortázar me regaló el Cuaderno de bitácora de
“Rayuela” ( log-book como él mismo lo llama en una ocasión). No
es en realidad un verdadero borrador o sea una primera redacción de la
historia novelesca. Es un conjunto heterogéneo de bosquejos de varias
escenas, de dibujos, de planes de ordenación de los capítulos (como
índices), de listas de personajes, algunos con acotaciones (predicados), que
los definen, de propuestas de juegos con el lenguaje, de citas de otros
autores (en parte para los capítulos prescindibles); rasgos positivos y
negativos de los argentinos, meditaciones sobre el destino del hombre, la
relación literatura-vida, lenguaje-experiencia, y aun fragmentos no muy
extensos que parecen escritos “de un tirón” y luego pasarán a la novela
ampliados o con escasas modificaciones. En resumen un diario que registra el
proceso de construcción de Rayuela con ciertas lagunas.
Ana María
Barrenechea
(fragmento de la introducción a Cuaderno de Bitácora de Rayuela)
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