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Luisa Futoransky

Babel Babel


 

Luisa Futoransky nació en Buenos Aires en 1939. Entre 1965 y 1968 estudió Poesía Anglosajona con Jorge Luis Borges en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, al tiempo que se graduaba en la carrera de Derecho de la misma universidad.

En 1970 comenzó su travesía por el mundo que la llevó becada a la Universidad de Iowa, EE.UU., primero, y a Roma, Italia, después, donde realizó estudios de poesía contemporánea en la Universidad de Roma y en la Accademia Chighiana-Siena. En 1981 se radicó en Francia, en donde desde 1989 ocupa el cargo de Conferenciante en el Centro Pompidou, y desde 1995 es redactora de la agencia de noticias France Presse. Los trabajos de Luisa Futoransky merecieron varios premios y distinciones, entre los que se cuentan tres premios de poesía del Fondo Nacional de las Artes, Chevalier des Arts et Lettres (Francia, 1990) y diversos premios en España, Argentina y Francia. En 1991 recibió la Beca Guggenheim (USA) y en 1993 la del Centre National des Lettres (France). Ha colaborado recientemente en diversos medios literarios y periodísticos (Ars, L'Ane, Página/30, Página/12, Clarín, El Correo de la Unesco, World Fiction, Hispamérica, Basel Zeitung, entre otros), y ha realizado también trabajos para Radio France, el Ministerio de Cultura Francés y Radio Euzkadi (España), de la cual es Corresponsal desde 1986. Vive actualmente en París.
 

Su obra poética consta de Trago Fuerte (1963); El corazón de los lugares (1964); Babel Babel (1968); Lo regado por lo seco (1972); En nombre de los vientos (1976); Partir, digo (1982); El diván de la puerta dorada (1984); La sanguina (1987) y La parca, enfrente (1995) y entre sus novelas figuran Son cuentos chinos (1983); De Pe a Pa (1986) y Urracas (1992). Sus obras fueron traducidas al francés.

 

VERA HISTORIA

 

los mandriles danzan contorsionados por secretos ritos de alegría
las fauces mapuches se han abierto
flores y cuerpos penden del árbol sagrado
y aguas, gusanos y dioses recibirán su parte en el sacrificio

sordamente
los musicantes continúan narrando la celebración

desciende el signo fatídico de la violencia
todo es rociado por el dolor
y la contaminación avanza

los inocentes abren el cofre de los malos vientos
las plagas están dentro de ti hijo mío
sin remedio habla hijo
que la piedad no es el signo de tu tiempo



VIOLENCIAS QUE SE HACEN DEBAJO DEL SOL

En los trópicos donde el amanecer clava las encías en la tierra
y un resto de auténtico terror amenaza las palpitaciones de todo lo vivo
un himno a lo corrupto crece majestuoso
la maravilla se repite palmo a palmo
y el miedo es un color ardiente
un salto brevísimo en el preciso instante en que la sierpe se
apresta a hincarnos sus jugosos colmillos
(y una inocente varita la hemos muerto
y comienza ya sin prisa, rendida a nuestros pies
su retorno al polvo)

o también ese risco imprevisible que nos echa de brazos abiertos
al abismo
la feroz helada nocturna
el rayo demencial y solitario que escoge sus víctimas sin errar
jamás el cálculo

o el mar, ese evento que no debe olvidarse
ese avaro loco y feroz que casi nunca devuelve las presas
ese cachalote que desgarra por placer a los caídos
o por tedio, sólo para ejercitar sus fauces

y en el fondo, sin tiempo y sin memoria
custodiados por el silencio
los arcones, los secretos, los fantasmas
y algunos continentes con su próspera vanidad cercenada por un
tajo largo y limpio

y en la superficie el doloroso enigma de los sismos y volcanes
forzadas marchas y contramarchas
que debilitan las especies y crean sus anticuerpos
sus tenaces reemplazantes

los que se debaten arrojados al arbitrio de las mareas y gimen
y se afanan sin destino
dejando torpes hitos de sus fuerzas

pero los que son ya fueron y serán
y he aquí –dijo el Predicador- que no vi otra cosa
que la misma, la anciana, la renovada aflicción de espíritu
todo vanidad y no hay provecho debajo del sol



A VEINTE AÑOS DE AUSCHWITZ, BERGEN-BELSEN Y LOS OTROS

¿Dónde guardarán el alma los algarrobos,
los pinos o los alerces?
¿Dónde sufrirán a Dios?
¿En qué lugar alguno de triste corazón
buscará el suicidio?

¿Cómo vivirán las estaciones, la enfermedad,
el amor, la locura, la muerte?
¿
Con qué lenguaje expresará el silencio
la vejez de los árboles?

Cómo hallar vuestra lengua, me digo,
Cómo saber de vosotros la verdad
—porque también habéis sido testigos y por tanto cómplices—,
cómo sacudir este sopor,
cómo limpiar nuestras raíces,
cómo recibir el sol con esta alma empozada,
con el hierro, la memoria y tanta sangre olvidada
¡Y peligrosamente muerta y viva entre las manos!



LAS VÍSCERAS DE DIOS

Sé que va a venir y me apresto para la batalla
te noto, vecindad del poema, te noto en las cosas que se alejan
en que todo puede postergarse menos esto
es esta habitación, es esta palabra
soy yo desde que he nacido
con cada una de las cicatrices que dejaron los rostros en mi vida.
Con cada uno de los días que no volverán a repetirse
cada palabra que se pronunció.
Y cada una que dejó de pronunciarse
todos los sueños olvidados.
Las remotas señales de la divinidad
las serpientes que a uno le devoran
o, en las grandes épocas de sol,
que uno suele devorar.

El poema, esta Gran Ópera donde no faltan las marchas triunfales
los puñales de hojalata
los anillos con fondo secreto para guardar el veneno
las traiciones
las pelucas
los sonámbulos
los divos
los dragones de cartón
los verdaderos dragones
los polifemos con su único ojo recién vaciado
deus ex machina
ven conmigo Dios a recorrer el mundo.
Ven a este cuarto.

Y te mostraré lo que es el poema.

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En el primer acto hablaremos de la tierra
las legumbres
y atrás siempre las palabras;
Esaú que avanza con su primogenitura y sus lentejas
los cantos que a Iemanjá entonan las semillas
desde los cuellos de las bahianas
las ollas, las marmitas, las especias
el fuego.

Y después los gemidos de la matriz
ese pulpo ávido, esa rosa desteñida;
y después fue la vid
fresca como una mano caritativa
como un ungüento mágico
como la alfombra persa de un libro de hadas
gentil como la exaltación
brumosa como la ternura
los sarmientos de la vid
los fascinantes tentáculos del pulpo
y crecen las especies en una ruleta infernal
donde todos apuestan
nadie gana
y sin embargo la banca ha quebrado.

caliéntense mancebos
mientras aún hay tiempo
y el fuego es acogedor

asen castañas
beban de las hierbas de la madre
el peyotl, la coca, el mate, el tabaco
porque atrás está la muerte

tocad los senos de la muchacha
que está a vuestro lado
porque luego vendrán –siempre vendrán- los murciélagos
a rozar nuestra frente para nutrirse de los pasos en falso
que damos en la cuerda

Por eso construyamos instrumentos musicales
golpeemos en el tambor hasta ensordecer.
¿Quién, pero quién se apiadará de nuestra juventud
y nos cubrirá el cuerpo para protegernos del frío?
Sólo la muerte que a su modo, como toda madre, nos ama.
Ella vendrá como una loca cruzando los puentes
desafiando a los policías
corriendo entre las piernas de los niños
deslizándose como un gato, inadvertida;
traerá una corona con una cinta violeta
unas calas de material plástico
unas letras doradas
y dará las señas al chofer del taxi
para que no cometamos la imprudencia
de detenernos a beber una copa en el camino.

por eso mancebos, respirad fuerte
no perdáis tiempo amando vuestra sombra
y daos prisa
¡qué palabra podrá daros el calor de los muslos que se abren
como una flor imantada por vuestra respiración!
¡Qué doctrina os despojará del aire enrarecido
del miedo, de la miseria, como un día de sol!

La serpiente que es la tierra, gira.
Cada día el ritmo es más enloquecedor.
¡Ay del día en que pueda morderse la cola,
ay del día en que se canse de nuestra maledicencia
y se vaya con sus faroles, sus sonajas
en procura de otros vientos!

El primer acto de la ópera termina
en un gran coro
cantando todos a voz en cuello
un horrible alarido
cada uno según su estirpe
y nadie aplaude
porque no hay espectadores.

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Al levantarse el telón del segundo acto
se han retirado ya los cadáveres de la escena,
se reemplazaron los puñales de hojalata
por otros que tienen una certera canaleta en el medio
para impedir que las heridas puedan curarse,
se sustituyeron los metales nobles por los que oxidan
se colocaron yugos a los hombres y a las bestias
se inventaron los instrumentos de tortura,
los aduladores
y los timbales para que tapen los gemidos de los heridos.

Aquí no se ensaya
porque no es posible detenerse
la representación es un éxito
la marcha triunfal avanza
se despliegan las oriflamas
el gran incesto, la gran promiscuidad es un hecho:

batallón de locos, de enfermos
de gentes con los repliegues del alma y de la piel
descarnados en altas llamaradas
mirad el vidrio adentro de vuestros ojos
la sangre que mana sin cesar de vuestras heridas
las suturas que se gangrenan
los animales que os roen
los ropajes que se desgarran
el gran sepulcro que os aguarda;
¿hacia dónde corréis manada de locos,
rebaño de vísceras, dónde?

(Ahogáos en el río sagrado de las abluciones;
pero el agua está fría
y todos tienen miedo de mojarse.
Con los senos caídos, las señoras
acostumbradas a ir a los balnearios
se humedecen torpemente el cuello y el vientre,
los perros ladran,
los ancianos se apoyan en sus cayados
y albéniz
aporrea el corpus en sevilla.)

La vida, ese tufo ardiente,
nos arrastra de las narices
y se aja el traje de luces de los toreros
caen lentejuelas del escote de la prima donna
en tanto los gitanos acampan en las cercanías
y comercian con los productores cinematográficos sajones,
pero los gitanos se burlan de los mercaderes:

noi siamo zingarelle
venute da lontano

Pero la vida entra en mis alimentos,
en los pasos que doy por la ciudad,
en el vendedor de almanaques
que siguió por el mercado hablándome en francés,
en los vecinos que espían nuestros ruidos nocturnos;
y la vida estaba en las reses rojas y olorosas,
en los conejos vivos que encerrados tras una jaula
aguardan nuestra elección,
la breve señal de nuestro índice
para entrar en nuestras ollas;
la vida está ahora en el Cristo de la Caña
que en este mismo instante debe encontrarse a oscuras
frío y solo entre las piedras talladas a mano
de la casa de moneda
con los ojos vueltos hacia la ventana
desde donde divisa la sangrienta belleza
del huayna potocsi

pero la vida me incendia ya las manos
que aguardan tensas que él regrese
y me haga el amor;
la vida está de alguna manera, alguna vez, en todos nosotros
y en todos los que no están y fecundan la tierra,
porque en este mismo instante
en algún sitio está cayendo un rayo
y un árbol es arrancado de cuajo,
en algún sitio alguien hace la señal de la cruz
o se descubre ante el paso de un cortejo fúnebre
y todo está ocurriendo al mismo tiempo
mientras yo espero el regreso de mi hombre,
mientras desde el cielo alguien hace señas desesperadas,
mientras alguien se ahoga en el ganges
y un cocodrilo perdona a un intrépido navegante
que atraviesa el amazonas en una balsa;
lentamente,
hecho jirones,
cae el telón.

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El tercer acto de la ópera no puede aún escribirse
porque todos dejamos la esperanza en la puerta del recinto
y nadie ha regresado todavía
para hablarnos de las vísceras de Dios.



VOY CON CAÍN

Vengo del infierno,
peregriné por el silencio
y ni siguiera, debido a mi torpeza,
pude aprender el lenguaje de los sordomudos;
a partir de mi cuerpo era la cárcel,
como un animal dañino hice mi madriguera bajo tierra,
tanteaba la luz a través de los barrotes
y retorciéndome, como los posesos
de viejos grabados medievales,
sola y contaminada por la peste,
aprendí el idioma del aullido.

 

Entonces viajé por la desesperanza,
viajé por el azufre,
y para ganarme el sustento trabajé en todos los circos
sin nunca dominar los secretos de mi profesión.

Hay demasiado desorden en esta crónica
y siento que debo comenzar por el principio
(Elohim, ¡denme aliento,
denme palabras que estén vivas
y espaldas para soportarlas!)
En el principio yo estaba en la cueva
y se mecía en el aire el viento de los infortunios,
supe entonces que sólo podría salvarme
siguiendo el amor
y decidí abandonar mi hogar, mi familia,
la calma de Abel
por el destierro y el amor de su muy amado hermano,
de Caín el valiente, Caín el que mira las tinieblas,
Caín que vendrá a buscarme.
Y nos fuimos, jóvenes aún, de estas tierras venenosas
agobiadas por la culpa.
Y Él nos señaló en la frente
(“el que matare a Caín será siete veces castigado”).
Él sabe que sufrimos demasiado
porque nuestra es la estirpe de los hacedores de sonidos,
nuestra es también la de los doloridos por el color
y la palabra.

Y yo voy junto a Caín el cultivador,
el que conoce los secretos y misterios de la tierra
el que no ofrece holocausto de animales
el que habla con las aves
el que después de las noches amargas
junta sus lágrimas con las mías
el que despierta con su calidez
el letargo de mi cuerpo
el que golpea mi cabeza contra las piedras
el que me magulla sin pudor,
yo voy con Caín
y lo decido cada día
porque lo amo
insolentemente.

Y ésa fue, y no otra,
la primera historia.



RELACIÓN DE LA MEMORIA

Yo te invento, dice,
nadie resiste mi lenguaje;
soy la que te acompaña desde el acto de amor de tus padres
y el de los padres de tus padres.

Ella guarda nuestra más secreta humillación,
penetra en los recodos milagrosos
y crece en los sortilegios de la infancia.
Ella tiene un carromato de pieles de venado
y una especial predilección por el aroma
que exhalan las cosas vivas.
Ella es una maga veterana
que conoce todos los artificios.
Puede, aun estando desdentada y ciega,
hallar el camino más corto
para dar la dentellada exacta que nos mutile el corazón.



ESTACIÓN TERMINAL

y vinieron las inundaciones y todas las plagas de Egipto y todas
las corrientes desbordaron
En tanto yo vago por el artificio de los días
cada palabra cada objeto puede descubrir el asombro
todo rueda mágicamente en derredor
se acercan voces y la tentación del amor es un sortilegio
del cual no puedo apartarme
pero quiere decir que estás viva me digo
y tiemblo por los que no lo están y me juzgan
cercada por el hierro
por las rudas estructuras que levantan los hombres
vuelvo a repetir que deambulo
nunca sé si despierta o en permanente vigilia
y sufro miedos en demasía
porque cada rosa puede ser un asesino
y un inocente gato leonado
la señal que espera el ángel caído
y yo que soy la diezmillonésima parte de una parte de un grano
de arena en la borrasca
y no puedo abrir otros lenguajes
para simplemente saber
—¡qué otra cosa quiere saber!—
(pero estamos ligados, firmes en nuestra ignorancia
como el archisabido ejemplo del preso y sus cadenas)

yo, que no sé siquiera las cosas que muchos saben
como llamar a las estrellas o las plantas por sus nombres
reducida a un vocabulario inerme
sólo tengo la dimensión de algunas líneas
que cuando intento acercarme desaparecen
de algunos ritos que cuando quiero practicarlos
ya los he olvidado
porque todo es un gran Salmo o un gran ensalmo
para encontrar la paz
cada uno según sus hábitos
con las runas los jeroglíficos la olivetti
los quipus
los neumas
todo esto para decirte
hasta cuándo el peregrinaje
el exilio
hasta cuándo estaremos solos
así, sin comprender nada
hasta cuándo sufriremos por lo que nos ocurre
y lo que no nos ocurre;
¿hasta cuándo Señor?

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los profetas de la ira hablan por mi lengua
los manes tutelares del olvido me despiertan
y veo entonces que cada cual sortea todas las pruebas
del río caudaloso de las religiones
aquél la palabra lepra
este otro el vocablo corazón
pero corazón incluye aquello que generalmente nos liga a la
demencia de amar y otras cuestiones
y están la palabra cáncer o fraude u homicidio
y siguen las pruebas
nadie victorioso ni un héroe a la vista
ni un santo a la deriva
ni un ermitaño en lontananza
pequeños y sucios cargando las míseras conciencias del deber
tu puerta me es desconocida
y la mía también

los íconos guardan silencio, toscos íconos
cotizados en prolijas series, con sus claves al por mayor y al
menudeo
íconos de todas las santerías del mundo que se traducen periódicamente a pesos, dólares, o libras y paradójicamente las mejores reproducciones de guernica son alemanas

todos hemos olvidado la clave de los misterios
y ni el alcohol u otros inventos similares
pueden darnos una mano
bebamos por obligación de silencio
from seven to seven
el golem se apresta a devorarnos
y nosotros seremos sus esclavos en el infinito de su vientre

yo traigo la palabra de la desolación
vendrá Babilonia sobre tus jardines la peste de fuego
y sobre tus niños los hongos venenosos de las armas nucleares
y sobre tus rías hispania fenecerán diezmadas por el dolor
las sardinas que te alimentan
y tu acero manhattan será fundido por los volcanes abiertos
llagados y nauseabundos de toda estribación y toda montaña de
tu tierra
desde la costa oeste hasta Miami rugirá en llamas
y los lobos de tu estepa Leningrado crecerán hasta devorar
las uñas de tus primogénitos
y toda la tierra será un gran lodazal
de barro, sangre y carroña envejecida

pero lo que no puedo deciros
es si Noé habrá tenido tiempo para finalizar su arca

............................................................

caeréis de hinojos sobre el polvo calcinado de vuestra vanidad
filisteos, mis hermanos
sucios de lamentos están los recintos de oración
pero tercos y obcecados no levantáis vuestras cabezas
recontando el dinero y otras pobres posesiones que os acompañan
cada día los ángeles crean de la nada un nuevo basilisco
y vosotros cada día no inventáis un nuevo antibiótico para defenderos
sin embargo no entendéis la señal
gimen heridas de muerte las pizarras de la bolsa
sin que vosotros hayáis tenido tiempo para negociar vuestras
acciones y comprar en cambio indulgencias
costosas indulgencias pero el pasaporte to heaven no llega
y largas son las filas de gentes que aguardan una gracia que los
libre del destino
los que tuvieron siervos en la gleba en las fábricas y en los supermercados con música funcional intentan sobornar pero no hay a quién hacerlo y les son entregadas tarjetas de identificación que en el reverso tienen leyendas pero ya no time is money sino los últimos serán los primeros
o los diez mandamientos
pero no tergiversados por escuelas dominicales
o ejércitos de salvación
o una limosna para la construcción de la reconstrucción del altar
de la virgen de Pompeya
o los cursos de yoga
o la escuela de rabinato
no hay deformación en este lenguaje de la roca
que nadie entiende
aquí no hay artimañas defensivas
ni presupuesto del pentágono
campaña de alfabetización
cruzada de beneficencia
o alianza para el progreso que nos salve

como anticipo del Juicio
nos entregarán un bello libro de láminas
de un tal Jerónimo el Bosco
ay de los que no entiendan
de una buena vez y para siempre
porque añorarán la suerte de Sodoma y de Cartago
e Hiroshima les parecerá un simple juego de niños
y en esta ocasión su nombre no será
EL QUE TODO LO VE o algún otro
esta vez vestirá el de Señor de los Ejércitos
y —¡qué bien lo sabemos!—
 no habrá un solo justo para pedir clemencia

............................................................

dile al pueblo mío que se apreste —dijo—
monjes de la diáspora venid a mi monte
abandonad vuestras mujeres vuestros hombres vuestros niños
vuestras bestias vuestras máquinas y otros enseres
que yo os sacaré con mano fuerte como lo hice en Egipto
no volváis la cabeza ni escuchéis
a los que se detienen en el camino

y los que no creyeron en la Voz
fueron devorados por el tiempo y otras plagas
porque tras ellos se cerraron los mares
se hundieron los continentes
y nuevas tierras surgieron de la nada a la superficie
pero otra vez fue la soberbia
y vino el maná
y vino lo que todos sabemos
el vellocino
y Caín
y la guerra de las dos rosas
y otra vez Noé
Sem Cam Japhet
Thamar Roosevelt
Salamina Hitler
Jephté Michaux
y Noé
y siempre estamos en eso

............................................................

salvajes —ordenó—
guardad mis mandamientos
dulces frutas entonces os recorrerán el corazón
y en verdad estábamos en un sitio delicioso
que luego el edén



pero aunque cada uno trató de salvarse
echando su culpa al otro
y mintiéramos tan mal como hoy
así también se conoce el resto



Aquello de que tuvimos vergüenza de nuestra desnudez
y lo de con el sudor de tu frente
etcétera

 

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